Las dos estrategias mencionadas anteriormente son practicadas diariamente por personas, emprendimientos e incluso empresas, gracias a su alta efectividad para analizar y evaluar una situación, lo cual lleva a la toma de decisiones conscientes, y más allá, al éxito en la vida.
En este sentido, si alguien desea lograr su objetivo de manera lógica, dependerá de la matriz FODA y la metodología SMART. Por lo tanto, si una empresa quiere tener más ventas en el mercado, un estudiante prospera graduarse de la universidad summa cum laude, o incluso si un introvertido quiere salir de su zona de confort, deberá seguir los pasos representados a continuación, garantizando el cumplimiento de las metas propuestas.
En primer lugar, analicemos la matriz FODA. Este método es reconocido por su presentación de información clara, lo que permite ser sencillo de recordar y discutir. En general, se hace en forma de matriz, como lo indica su nombre. Está dividido en cuatro cuadrantes, como se ve representado en la siguiente imagen:
Fortalezas
Por consiguiente, los primeros aspectos de la matriz son las fortalezas y las debilidades, haciendo referencia a los factores internos de la situación. Por su parte, las fortalezas (strengths en inglés) son el conjunto de puntos fuertes que se pueden aprovechar para conseguir la meta establecida. Por ejemplo, ser consistente en el gimnasio es una fortaleza para alguien que se propone aumentar su masa muscular.
Debilidades
Oportunidades
Las oportunidades en la matriz FODA hacen referencia a los factores externos positivos que existen en el entorno y, por consiguiente, deben ser aprovechados al máximo. En este sentido, las oportunidades son factores que no están bajo el control directo de una empresa, sino que provienen del mercado, la economía, la legislación, la tecnología, la sociedad, etc. De este modo, se definen como ventanas de posibilidad que el ambiente ofrece para fortalecer y mejorar la posición actual de una organización o situación.
Amenazas
Las amenazas en la matriz FODA, a diferencia de las oportunidades y debilidades, son situaciones desfavorables en el entorno que pueden perjudicar el desempeño, el proceso o la supervivencia de un proyecto, una organización o persona. Están fuera del control del individuo y representan riesgos, desafíos o dificultades que no se pueden evitar y, al materializarse, causarían consecuencias graves. Aunque esto sea así, se pueden crear estrategias para mitigarlas o corregir el rumbo por si se presentan.
A muchas personas les ha ocurrido que se fijan metas, por ejemplo, "Debo mejorar en mis clases" o "Necesito hacer más ejercicio". Luego, tras un tiempo, no entienden cómo seguir su objetivo. Y no sabes si estás logrando algo real. Para aquellos que estén transcurriendo ese momento de indecisión, el método SMART será su cómplice. Este proceso demostró cómo ordenar metas de forma simple y clara.
SMART es un acrónimo en inglés, el cual significa: "Específico, Medible, Alcanzable, Importante y con Plazo". Es decir, debe ser concreto, que se pueda contar, que se pueda lograr, que sirva y que tenga un fin de tiempo. Lo bueno de este método es que cada letra es como un diminuto mapa. Te dice qué hacer. Te dice cómo ver si avanzas. Te indica el tiempo para lograrlo y, más importante, la clave del éxito.
Specific (específico)
En primer lugar, se encuentra el aspecto: Specific (Específico). Cuando hablamos de algo específico, el fin debe estar muy claro. Debe tener un nombre y una dirección exacta. Solemos poner metas que no son claras. Por ejemplo, “Quiero mejorar en el estudio” o “Quiero hacer más ejercicio”. En estos casos, no sabemos a qué se refiere conseguir esa meta, ni menos por dónde empezar, disminuyendo la motivación que surge por tener notas altas o tener gran masa muscular, correspondientemente.
Planificar una meta específica es darle forma y un camino claro, haciéndolo más posible de lograr. Por ejemplo, en vez de decir “Quiero mejorar en matemáticas”, podemos decir: “Quiero subir mi nota de 12 a 17 el próximo semestre. Para eso estudiaré una hora cada día. Iré a clases personalizadas dos veces a la semana”.
Con esta meta, sabemos qué queremos y cómo lo haremos. Es como querer ir a un sitio nuevo. Sin un sitio fijo, podemos perdernos. Pero si tenemos un mapa claro, cada paso nos acerca al sitio al cual queremos llegar. En fin, los objetivos específicos promueven paciencia, atención y motivación para alcanzar un propósito.
Measurable (Medible)
El segundo punto es “Medible”. Es muy vital debido a que una meta que no se pueda medir es como ver sin anteojos. Medir el progreso ayuda a estimar qué tan lejos está el punto final. En cuanto al ejemplo de ser un mejor estudiante, podemos cuantificar nuestro objetivo al tomar en cuenta que una nota más alta que la anterior significa un avance. Si al inicio del semestre la nota es 12 y luego sube a 14, podemos intuir que sí es posible alcanzar al 17 si sigo midiendo el proceso. Esto hace el progreso real y exitoso. En este sentido, cada pequeño éxito nos anima a seguir hasta el final.
Attainable (Alcanzable)
Se refiere a un objetivo realista y factible, una meta que no debe estar totalmente fuera del rango de lo posible. Cabe resaltar que es importante, a la hora de proponerse un objetivo alcanzable, especificar las acciones o el camino que se tomará para alcanzar dicha meta propuesta.
Realistic (Realista)
Las letras “A” y “R” de SMART están estrechamente relacionadas. Además de establecer objetivos ‘alcanzables’, también deben ser ‘realistas’. Por ejemplo, tal vez un objetivo sea alcanzable, pero para lograrlo sería necesario que cada miembro del equipo trabaje horas extra durante muchas semanas seguidas. Aunque podría ser un objetivo alcanzable, no es realista. Se debe asegurar de que el objetivo tenga ambas características al crear un plan de gestión de recursos.
Por otro lado, se deben establecer metas que contribuyan a un objetivo general y que sean coherentes con la planificación y visión a largo plazo del logro. Los objetivos pertinentes contribuyen a la motivación y al éxito de la ejecución.
Time-bound (Tiempo)
Este es un objetivo SMART que indica que un proyecto debe establecer una fecha de finalización. Con el método SMART, necesitas definir una fecha límite. Sin un plazo de tiempo definido, tu proyecto podría prolongarse, tener métricas de éxito poco claras y podrían surgir algunas interrupciones en el camino. Por ello, es esencial definir un cronograma de proyecto.
Los objetivos deben tener un marco temporal y unos plazos fijos. Esto ayuda a empezar a centrarse en las metas más cruciales. Al mismo tiempo, fijar un tiempo estimado permite dividir al objetivo y las tareas para proceder de forma estructurada.
Un análisis FODA es una herramienta poderosa y versátil que puede ayudarlo a comprender la situación actual y futura de su startup y generar ideas y soluciones que pueden mejorar su ventaja competitiva y su potencial de crecimiento. Al seguir esta metodología descrita anteriormente, se podrá resumir y aplicar el análisis FODA de manera efectiva, al igual que convertir los conocimientos adquiridos en objetivos claros.
Junto con SMART, este proceso puede llevar más tiempo para establecer objetivos diarios, pero el valor obtenido al definir metas de este tipo supera el tiempo adicional dedicado a ello. Los objetivos no deben ser algo que se planifica y luego se olvida; son una parte clave del proceso estratégico del proyecto final. Al implementar los objetivos SMART e incluso FODA, es garantizado lo siguiente:
- Comunicación y alineación claras: Cuando el equipo de proyecto conoce claramente para qué fin están trabajando, se sienten más motivados y alineados como equipo. Los miembros del grupo que son conscientes de cómo sus aportes individuales contribuyen a los objetivos relevantes de la empresa, están el doble de motivados en comparación con otros colegas. Por lo tanto, establecer y compartir objetivos SMART puede ayudar a impulsar la energía del equipo.
- Claridad en el camino hacia el éxito del proyecto: ¿Alguna vez se ha llegado al final de un proyecto y no se sabe si realmente se alcanzaron los objetivos de este? Por ello, la metodología SMART y FODA permite establecer metas inteligentes y claras, y de esta forma, evitar un lenguaje relativo a los objetivos que sea ambiguo o confuso.
- Hoja de ruta y línea de llegada claras: Con el método SMART, es preciso lo que se desea lograr y en qué plazo de tiempo se cumplirá. Se ha verificado que estos objetivos son realistas y alcanzables, además de que se podrán medir para intuir su proporción de éxito.
- Métricas a las que se les puede dar seguimiento: Cuando termina el proyecto, los objetivos SMART ayudarán a evaluar el éxito. No es una preocupación si no se logran alcanzarlos. De hecho, regularmente se apunta a alcanzar, aproximadamente, el 70% de los objetivos.
- Eficacia en la gestión del tiempo: Los objetivos SMART ayudarán a establecer plazos de tiempos realistas. Esto permitirá que los equipos de trabajo sean más eficaces y el tiempo de los proyectos no se vaya de las manos.
- Mejora continua: En sí, existen unas métricas que se estarán monitorizando gracias a los objetivos SMART. De esta manera resultará más fácil definir procesos de mejora continua en proyectos o empresas, lo cual derivará en un incremento de la rentabilidad de este.











